martes, 16 de abril de 2013

Reseña: Halloween (2007)


Año: 2007

País: EE.UU.

Director: Rob Zombie.

Género: Slasher.

Sinopsis: Are you fucking kidding me? Seriously? FINE. Trata de profundizar en el POR QUÉ Michael Myers es ese ícono legendario dentro del género, ¿de qué forma? Simple: Su infancia y su familia. Sabemos que pasaron los primeros años de su reclusión en el manicomio y lo que sucedió después de escaparse de ese lugar. Luego un giro Rob Zombie Style a la historia de John Carpenter y esa es la sinopsis.

Trataré de no explayarme demasiado en esta pseudo reseña sobre el remake de la clásica Halloween.

Arranca bien relatando los orígenes de Michael Myers, rodeado de esa violencia familiar, el bullying escolar del que nadie escapa, ausencia de figura paterna y falta de moral por parte de cada miembro de esa familia que orillará a Michael ser ese ente que la gran mayoría conocemos como La Silueta.

Muy Rob Zombie: Lo más bajo, lo más nasty, lo más grotesco, lo más sucio, lo más sanguinolento, lo más crudo (sin rayar en la, hasta ahorita, invicta y que conocemos como The Devil’s Rejects) y evocando a Dario Argento en el aspecto de que el hermano Rob no deja a nadie a salvo: desde el tipejo grasiento que simula ser el novio de Judith hasta un camillero, pasando por un enfermo que naturalmente odia a Michael y continuando con un trailero.

Añadiendo algo con lo anterior, Michael Myers es un Homero Simpson con guante blanco en mano después de escaparse del manicomio, que aquí se sacan de la manga que se escapó por negligencia de un enfermero y no por la lluvia como en la original. Anda de bravucón con medio mundo, deseando matar, ansiando provocar a alguien y después... cargárselo. Un Alex gigantón y hippiesco. Curioso guiño por McDowell.

Ya pasamos al momento del remake, y es aquí donde nos queda a deber demasiado, y crudamente lo diré: Malcolm McDowell no es Donald Pleasence ni Scout Taylor puede presumir de llegar a las suelas de los zapatos de Jamie Lee Curtis.


El Dr. Loomis de esta nueva versión es un ser codicioso, que se ve, por así decirlo, rodeado o señalado por no ser tan convincente en advertir a los demás del peligro que es Michael Myers (ese ser que se parece más a Hagrid que el Michael Myers de toda la vida), ya no es el Dr. Loomis encarnado por el sr. Pleasence que quiere redimir sus errores y él mismo por haberle fallado a Michael. McDowell, que es muy McDowell, hace un papel destacable, pero si comparamos su Loomis con el de la original, queda muchísimo a deber.

Taylor-Compton tiene buenos pulmones, en esta entrega le creemos que sea virginal, inocente, geek y buena amiga, pero no tiene ese feeling que nos transmite Jamie Lee en cada visionado que uno hace de Halloween del 78’. Nuestro camarada Rob luego cometería el error de añadirle su personalidad zombiesca a Laurie Strode, tema que tocaré cuando mencione, la para mí, mejor de estas dos Halloween orquestadas por Rob Zombie. Luego sabrán por qué.

Hay dos finales y no logro entender el por qué, tal vez porque uno de esos finales cierra por completo la puerta a una secuela que, ni tarde ni perezosa, terminó cayéndonos o por esa mafufada de hacer más interesante la versión proyectada en cierto país o simplemente, por problemas con la censura. Para mí, mucho mejor ese final en el que Laurie confronta a Michael y ambos caen de la terraza de la casa abandonada (antiguo hogar de Michael Myers).

Teniendo presente ese final, que las chicas son más actuales (y extrañamente más zorras, más impulsivas, más lenguas largas que Lynda y Annie del 78), que el origen nos revela lo que quizás pudo haber predicho un psicólogo de cuarta o alguna presentadora de talk show… la película tiene sus puntos altos, pero naturalmente tiene sus puntos demasiados débiles y cansinos, a tal grado que… uno siente más vertiginoso el ritmo de la original.

Y se me viene otra vez a la mente que… aquí nadie sobrevive, incluso personajes que ni siquiera son mostrados o mencionados en la original, y sobrevive quién menos piensa. ¿Fetiche de Zombie? Quizás, pero lo cierto es que esa personita es el actual fetiche de las películas de este género y nadie se lo pone en duda, son pocas las actrices que empezaron desde la infancia y siguen en el negocio del cine ya entrados los años. Ya han de suponer de quién hablo.

Amo las persecuciones y me atemoriza que pueda existir alguien que si corres, te montas en un carro, tienes de lado a la Policía (incluso a la SWAT), ese alguien te hará mierda sin el menor esfuerzo y es en esta versión de Zombie que eso cambia bruscamente: Si el Michael Myers de John Carpenter, no hacia menor esfuerzo y casi con su suplido te mataba, ahora el Michael de Rob Zombie… es un luchador de la W, que dejaría a John Cena y cía. violados, llorando y deseando ser las perras de Michael, es un Hagrid encabronadísimo con la vida, con la magia, con el Ministerio, con Harry… bueno, ya me salí del tema. El punto es que el Hagr… digo, el Michael Myers del hermano Zombie (:3) es una cosa que sabes que hará parecer tu cuerpo como la diarrea, es una montaña que tienes la seguridad que sufrirás hasta que él lo desee. ¿Porno tortura? Puede ser, aunque es más evidente en la secuela.



Recomiendo que vean primero la original y luego vean este remake, así tendrán motivos suficientes para vanagloriarla o vapulearla mejor (o peor) que yo. Porque yo cometí el error de ver primero esta versión que ver la original (con eso de que es difícil conseguirla en un videoclub decente).

5.5/10

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